Virus coronado que migras a mi vida

Llenándola de angustia permanente,

Tu ataque se vuelve aún más presente 

Mientras la salud se marcha, en despedida.

Eres el emigrante que nadie quiere

Pero tú no respetas las fronteras,

Ante ti los gobiernos sólo quedan 

Incapaces de frenar lo que tú eres.

No atiendes a las señales de “alto”

No respetas ni posición, ni edades,

Para ti son iguales los lugares,

Donde puedes espacirte por asalto.

Nadie entiende porque hiciste tu maleta,

Y emigraste sin pensarlo al humano,

Controlarte se escapa de nuestras manos

Terminamos de ti siendo, marionetas.

No sabíamos que eras tan destructivo,

Ni que llegaras tan pronto a todas partes

La muerte se ha convertido en tu arte

Y el dolor vas dejando en tu camino.

¿Hasta cuándo estarás entre nosotros?

Diezmando muchas vidas a tu paso

Los mayores han perdido de un zarpazo 

La oportunidad de seguir como los otros.

Apareces como una gripe cualquiera,

Para luego ser mortal como enemigo,

De cansancio y dolor estas vestido

En jaque has puesto la vida sobre la tierra.

Aislados y en cuarentena nos tienes,

Sin poder abrazar a los que amamos,

Debilitas con soledad nuestras manos

Por temor al contagio que nos viene.

Por protección nos lavamos nuestras manos

Muchos más de lo que nunca lo hicimos,

Si hay contagio, con el terror  coincidimos 

Y la vida en cuidarnos, nos jugamos.

Luego de esto ¿terminamos más humanos?

Aprendiendo del dolor que nos causaste

Entendiendo que hay lección en el desastre

Y tomando previsiones de antemano.

Que con todo el dolor que nos dejaste

Solidarias se vuelvan nuestras manos,

Y del ego solo quede su desgaste.