En este mundo de “distanciamiento obligado” es importante estar conectados.

Hace un tiempo, antes de que la vida nos cambiara de golpe y descubriéramos que no podemos abrazar cuando queremos, ni visitar a quienes nos provoque; el estar mucho tiempo ante la pantalla del ordenador o el móvil, era satanizado de alguna manera.

Las frases retóricas eran normalmente “hay que ocuparse más de los que se tienen al lado, de los cercanos, de la familia y amigos”; hasta que resultó que ahora todos están distantes y lo mejor para acercarnos y conectarnos, es la tecnología.

Las pantallas digitales se han vuelto el escenario más acogedor para cantar un cumpleaños, tener largas conversaciones, tomar decisiones de trabajo y hasta ruptura de relaciones se han hecho vía video conferencia.

Los artistas más sonados, así como los anónimos, han presentado verdaderas e interesantes propuestas musicales a través de las redes sociales. Las orquestas han podido preparar sendos conciertos y han armonizado de forma increíble, porque a pesar de la suspensión de sus ensayos cotidianos, siguieron conectadas.

De la noche a la mañana lo que costaba mucho como, una entrada para la presentación del artista favorito, ahora tiene el valor del contacto. Todos desde el sofá, han expresado sus talentos sin egoísmos y el estrellato se ha convertido en una ilusión lejana, para el que está confinado. Sólo los medios digitales han quedado para estar conectados.

Las herramientas tecnológicas como zoom, Skype, WhatsApp’s , Telegram y muchos otros que ni siquiera sabia que existían, ocupan ahora los primeros puestos de descargas en cualquier dispositivo portátil o móvil. Hay abuelas haciendo lives encantadores y los seguimos con todo el gusto. Las personas han tenido la necesidad de invitar a sus casas a quienes antes no lo hacían, y todo ahora a través de una pantalla.

Las clases se reciben por videos, del mismo modo las compras en su mayoría son a través de páginas web con domicilio incorporado. Hemos aprendido a “conectarnos” a pesar de tener orden expresa de estar aislados.

Eso nos sirve y nos sirve mucho. Primero para dejar de ver cómo enemigos a los avances tecnológicos y medios de comunicación digital; entendiendo que una pantalla no le roba a nadie la relación que no tenia o era inexistente con quienes le rodeaban. Y segundo para ser capaces de remontar la barrera de la ausencia.

Cuando alguien prefiere estar más “en línea” por cualquier medio digital que “en línea” con los de su entorno, es tonto atribuirle la culpa absoluta al medio digital. Más bien aplica para una revisión sobre cuál es realmente la posición de la persona en las relaciones que tiene. ¿Cuál es su verdadera conexión?

Luego de que todo esto se levante y las barreras para estar cerca ya no existan, también se pondrá al relieve ¿qué tanto estamos conectados? Si hay algo aprendido en esta crisis es, que no hay excusas cuando se quiere estar presente, porque a menos que estuvieras aislado en una UCI, incomunicado y grave; las diversas formas de conectarse han estado a la orden del día. Hasta una persona en cuidados intensivos con su móvil en mano dió mensajes acerca de la importancia de que quedarse en casa. Esa persona que vi, estaba conectada.

Creo que sería válido preguntarnos qué ocurrió con esos con los que compartimos “el encierro “. ¿Hubo real acercamiento o los rincones de la casa se convirtieron en pasadizos secretos donde nos escondíamos de alguna manera? Y aquellos con los que seguimos conectados, aún al otro lado del mundo, a través de estas vías digitales; también será bueno evaluar si son las personas que realmente queremos abordo de nuestras vidas, conectados.

Esta crisis, cuarentena, aislamiento, pandemia… puede dejarnos conscientes de cuán reales somos en los escenarios donde habitamos y también de cuánta ausencia tenemos aún estando encerrados.

Nos da la oportunidad también, de decidir, cuando la vida “abra” sus puertas nuevamente, ¿cómo estamos dispuestos a acercarnos y conectarnos con aquellos que hemos echado de menos en todo este tiempo?

Puede que los avances médicos y tecnológicos queden fortalecidos después de esto, pero sobre todo deberíamos apuntar a fortalecer nuestra verdadera capacidad de conectarnos con el otro. Eso hará que utilicemos cualquier herramienta de la que podamos disponer, para no desaparecer en medio de cualquier dificultad y esa creo que es de los mejores aprendizajes que podemos sacar de todo esto.