¿Quién asiste al funeral de las ideas? Aquel, que por comodidad o miedo; ya no quiso defenderlas.

Las ideas, lo que se piensa; eso que a veces puede volvernos la vida patas arriba, no será más que un vaga ilusión, sino se le pone el empeño necesario para sacarlas al ruedo. Nadie garantiza que se realicen, pero quien tiene nulas sus posibilidades, es ese que ni siquiera se atreve a desempolvarlas.

Por lo que pensamos, muchas veces somos criticados, censurados y hasta dejados a un lado. No siempre las ideas son bien recibidas, sobre todo por aquellos que hicieron del temor y la ignorancia sus bancos de concreto más seguro para mantenerse en ellos sentados.

Los resultados son importantes, pero ellos vienen derivados de alguna idea que se empeñó en hacerse realidad. Para eso se necesita convicción y valor para su defensa.

Si vas cómodo al funeral de las ideas, repárate para vivir en un luto continuo.