Respirar, quiero respirar
Y el aire ausente.

No se a donde se ha ido todo,
el invierno toca a los veranos más sólidos, y los hace nada.

La lluvia se deja caer como susurro y a veces como grito,
como amaneza que también cubre cualquier intento, de estar a salvo.

Sigo sin respirar bien, hay agitación adentro,
Y el horrible tapabocas me recuerda el peligro.

Peligro de qué, si ya estamos muertos?
Insensibles y sordos ante lo que nos rodea, ya sean brazos (extintos) o niños pasando hambre.

Necedad, necedad, que es el nuevo vestido para usar,
Me veo bien, yo estoy bien
Y lo demás que se hundan.

Y sigo sin respirar...

Que se vaya al fondo aquel que no tuvo fuerza para nadar,
el que en una pequeña tabla perdió la vida,
por no poder comprar el subir a bordo. Miserable.

El oxígeno no llega arriba, desvarío
el recuerdo me llega de tu cara, y no te identifico,
Sombras, sombras que se mueven y una historia que parece llegarme de lejos.

No puedo respirar, y hay aire... se ha dormido mi oxígeno en la cabecera de alguna frontera vacía.