Me gustan las cartas...
Esas que suenan a cercanía, cuando la distancia es lo único que queda.

Las hojas se vuelven barcos donde se transportan las emociones, a través de un viaje con tempestades.

Y las líneas son redes que a veces no atrapan nada, y sólo se consigue llegar a una orilla vacía.

Un papel expresando la emoción que un pensamiento negado a irse, trae.

Un saludo que por muy corto, revela que el tiempo se detuvo al comenzar a escribir.

Un cuerpo o párrafos que cuentan a veces de forma resumida, el universo que golpea en el corazón.

La despedida que no falta, como una frágil promesa de un “no - olvidó”.

Por eso me gustan las cartas, porque aunque las palabras muchas veces se olvidan, encuentran un puerto seguro donde atracar, cuando se escriben.

Y quizás no importa tanto si se extravía en el camino o si el destinatario no llega a entenderla sino la oportunidad que nos damos de escribirlas. De poner sobre el papel, lo que sentimos.

➰Porque dejamos de ser cobardes, cuando lo hacemos...➰

Son ocho cartas las que quiero dejar antes de irme; allá donde ya no tendré pena de decir lo que ocurre dentro, sino que seré leída eternamente por quien me quiere.

Estoy por atreverme a escribir, la primera.